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sábado, 3 de julio de 2010

Educación de hoy: fábrica de empleados

Desde hace un tiempo participo en diversos grupos de profesionales, en el portal Linkedin, hace unos días publiqué un post que me gustaría compartir. Como esta no es la verdad absoluta, ni pretende serlo, espero sus aportes para enriquecer y aclarar posiciones.

Esta reflexión surge ante la inquietud, que parece ser más o menos generalizada en el contexto de habla hispana del por qué las escuelas de negocios y universidades dar mayor énfasis en preparar empleados y no emprendedores.

“Hay una serie de conductas que las Universidades o el sistema tradicional educativo, difícilmente podrán enseñar.

El debate se suele centrar en el "emprendedor" como sinónimo de empresario independiente, sin embargo, es preciso recordar que el emprendimiento, es mucho más que un negocio que genere rentabilidad al final del día. Para mí ser Emprendedor, es una "actitud de vida", es la manera como te paras ante el mundo. Puedes ser emprendedor un estudiante de 7 años, que sabe que debe realizar sus deberes escolares y los realiza, sin necesidad que sus padres deban estar vigilándolo (y en esto no hay lucro), puede ser emprendedora una recepcionista en una oficina pública, cuyo interés es solucionar problemas a los demás y lo hace, sin importar que quizás eso no esté dentro de su labor...

El emprendedor-empresario, es uno más dentro de esta lista...

La educación tradicional, no sólo no incentiva a los emprendedores-empresarios, derechamente los reprime (con las obvias excepciones) por una situación muy simple. No saben como hacerlo y lo que es aún peor, no tienen interés en saberlo. Se conforman con ofrecer seminarios de medio día, un par de veces en el año. Organizar una feria de ideas de negocios, que por lo general se reciben ideas muy malas, por que los estudiantes, no han sido preparados para saber "descubrirlas".

La situación anterior, tiene múltiples causas.

a) Las universidades no cuentan con profesionales calificados para enseñar estas materias (empresarios-docentes).

b) Se enseña algo que ya nadie necesita. (contenidos de los programas están obsoletos).

c) Las autoridades universitarias, incluido docentes, cuidan su trabajo y por tanto cuando aparece alguien dispuesto a desafiar lo establecido, de una u otra forma lo desacreditan, aíslan, hasta que el tipo se aburre y se va. (para que malgastar energías en donde nadie tiene interés)

d) No saben como hacerlo y no quieren saberlo (ya lo había dicho)

e) No están dispuestos a invertir en programas bien diseñados, con buenas metodologías, docentes competentes, empresarios involucrados e inversionistas asociados. Entre otras, muchas causas, dependiendo el país…

En mi actividad profesional de consultor y docente, he leído miles de ideas y créanme que en promedio no aparece más de 1 idea brillante por año y estoy siendo generoso. De las que podríamos calificar como buenas, unas 5 y el resto a la basura...

En Latinoamérica y en especial en Chile, no hay cultura emprendedora. Se espera que el Estado te solucione los problemas y te sientas a esperar...

Un emprendedor más que dominar herramientas determinadas, debe tener "pasión, correr riesgo, tener coraje y quizás una dosis de suerte" y agregaría, dispuesto a estar en aprendizaje permanente...Si tiene estos ingredientes las herramientas las irá aprendiendo, ya que es capaz de darse cuenta que las necesita. Pero al revés no funciona, un tipo con todas las herramientas, si no tiene lo otro, será eternamente empleado.

Luis Ponce Torres

Consultor

Puedes seguir el debate completo en Linkedin



martes, 29 de junio de 2010

Las leyes fundamentales de la estupidez humana (2/4)


Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación

A primera vista esta afirmación puede parecer trivial, o más bien obvia, o poco generosa, o quizá las tres cosas a la vez. Sin embargo, un examen más atento revela de lleno la rotunda veracidad de esta afirmación. Cipolla considera que por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez humana, siempre quedaremos sorprendidos de forma repetida y recurrente por el hecho de que:

a. personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado resultan ser inequívocamente estúpidas;

b. día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos.

La Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población. Cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación. Por ello en las líneas que siguen se designará la proporción de personas estúpidas en el seno de una población con el símbolo σ.

Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.

No todos los humanos son iguales ya que unos son más estúpidos que otros. Según Cipolla, el grado de estupidez viene determinado genéticamente por la naturaleza pero no está asociado a ninguna otra característica de raza, sexo, nacionalidad o profesión.

El profesor Cipolla realizó amplios estudios demográficos con muy diversos sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los trabajadores "de cuello azul" existía una fracción σ de estúpidos y que esa fracción era mayor de lo que esperaba, con lo que se confirmaba la primera Ley. Sospechando que podía deberse a falta de cultura o a marginalidad social estudió muestras de trabajadores "de cuello blanco" y a estudiantes, comprobando que entre ellos se mantenía la misma proporción. Más sorprendido aún quedó al medir el mismo parámetro entre los profesores de universidad. Decidió por tanto expandir sus estudios hasta la élite de la sociedad, los laureados con el Premio Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ de laureados con el Nobel son estúpidos.

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La danza de los estúpidos (1/4)

domingo, 27 de junio de 2010

La danza de los estúpidos

Si el mundo fuera un lugar perfecto para vivir, debería estar habitado por un 50% de inteligentes y 50% de estúpidos. Dado que los inteligentes, son capaces de generar beneficios positivos para sí y los demás, por el contrario, los estúpidos provocan beneficios negativos para ellos mismos y también para otros. Estando así las cosas, ambos efectos se anularían y el beneficio neto, sería igual a cero.

En 1988, el académico e historiador de la economía, el italiano Carlo M. Cipolla (1922-2000) y publicó un estudio contenido en el libro "Allegro ma non troppo", llamado las “leyes fundamentales de la estupidez humana”.

En el texto referido Cipolla, subdivide a los seres humanos en cuatro categorías: Desgraciados(D), Inteligentes(I), Bandidos (B) y Estúpidos (E).

Una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.

Según Cipolla, la condición de estúpido de una persona viene genéticamente determinada y no guarda relación alguna con el sexo, raza, edad ni profesión. Este grupo es extremadamente peligroso, dado que los estúpidos no saben que lo son, actúan sin ser capaces de discernir en el resultado de sus actos, son impulsivos, por tanto es casi imposible preparar una defensa, ya que no se sabe cuándo, dónde, ni por qué entran en acción. Esta condición les permite, siempre actuar con ventaja y tomarnos por sorpresa. La única posibilidad que tenemos con ellos, es alejarnos.

Para un estudio más acabado es que Cipolla nos plantea “las 5 leyes fundamentales de la estupidez humana”

Primera ley: Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.

Segunda ley: La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona

Tercera ley: Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.

Cuarta ley: Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.

Quinta ley: Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

Las organizaciones empresariales no están exentas de la presencia de estos seres. Es por esto es que en futuras entregas entraremos en detalles, en cada uno de las leyes y usted estimado lector, en su propio entorno podrá realizar la clasificación de acuerdo a su visión de las cosas. Claro, debo advertirle, es bajo su propio costo y riesgo, ya que ninguno (usted ni yo) estamos exentos de la posibilidad de caer en esta nefasta categoría…